Operadores que saltan una grieta que ayudaron a profundizar

Operadores que saltan una grieta que ayudaron a profundizar

La anécdota es caprichosa y es sólo una de las tantas "páginas" que pintaron la relación de un sector adicto al gobierno de Cristina Kirchner, convencido de que sólo así lograrían una ley "propia" de marina mercante e industria naval, que finalmente no fue.

Fecha: agosto 2014.

Lugar: Congreso Nacional (en la plaza, y adentro).

Protagonistas: Julián Domínguez (ex presidente de Diputados), Amado Boudou (ex presidente del Senado), Gastón Harispe (diputado del FPV, impulsor del proyecto de ley que perdió estado parlamentario, lo volvió a presentar, y no logró pasar de las comisiones de revisión) e integrantes de la Mesa de la Concertación Naval: Juan Speroni (SAON), Miguel Sánchez (ABIN), Juan Torresín (FINA) y representantes de los ingenieros navales, entre otros.

Consigna: "Patria o buitres".

Objetivo: impulsar el proyecto de ley -redactado por el ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables Horacio Tettamanti - y apoyar la plena vigencia de la disposición 1108/13 - firmada por el propio Tettamanti- porque promovía "las cargas y actividades logísticas agregadas en puertos argentinos", entre otras diatribas nacionalistas.
La disposición 1108/13 fue derogada por decreto de Mauricio Macri, anuncio realizado el jueves último en Uruguay por el propio Macri junto con su par uruguayo, Tabaré Vázquez.


El lobby impulsado por esta Mesa de Concertación - que insiste en presentarse como un "colectivo integralmente representativo" de la industria naval - es parcial. 

Y falso: la propia Federación de la Industria Naval Argentina (FINA) no tiene consenso interno, está partida, pero lo obvia en sus manifestaciones públicas, dado que tres de sus cámaras más importantes (la Cámara de la Industria Naval Argentina, la cámara que agrupa a los astilleros y talleres marplatenses y la Cámara Santafecina de la Industria Naval) se cansaron de manifestar que no están de acuerdo con el apoyo que manifestó históricamente la FINA a las políticas de Tettamanti (dueño de un astillero), Harispe y Cristina Kirchner, en última instancia, como la disposición 1108 o el proyecto de ley de Harispe (que excluye de los beneficios a astilleros privados con mayoría accionaria extranjera).


Las autoridades que reciban a estos representantes deberán contabilizar el hecho de que no son, en definitiva, un arco plenamente representativo. Sólo operadores con intereses excluyentes.
Esta representatividad debilitada obligará a un doble esfuerzo a los nuevos funcionarios: varias reuniones para tener todas las voces de un mismo tema porque, desafortunadamente, la grieta también llegó al sector de la industria naval y la marina mercante. Saltar, ahora, al otro lado, no es suficiente.

Fuente: La Nación


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