SALTO GRANDE ES RÉCORD
El mayor embalse artificial del país alcanzó su máxima producción de energía .
Produjo un 46% más de electricidad sobre la base de los caudales que ingresan a la represa y un 33% más en términos de explotación acumulada. Con 35 años de vida operativa, la central binacional es responsable de un 50% del suministro eléctrico en Uruguay y de un 7% en la Argentina.
Los números que maneja la Gerencia General de la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande son contundentes: durante 2014, el complejo hidroeléctrico binacional superó todas sus marcas históricas de producción. La generación acumulada hasta la última medición conocida (en octubre del año pasado) fue de 9.400 gigawatts por hora (Gwh); es decir, un 46% por encima de la energía media histórica acumulada (6.438 Gwh) y un 33% por sobre la energía media de explotación acumulada (7.057 Gwh).
“Dicho de otro modo, hoy Salto Grande produce un 46% más de la media de producción calculada a partir de los caudales que ingresan a la represa y un 33% más de sus niveles anuales desde 1983, cuando comenzó a operar con 14 turbinas hidrogeneradoras”, explica Gisela Garamendy, secretaria de la delegación argentina de la CTM, en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía.
La capacidad de trabajo del personal involucrado fue un factor clave, a su entender, para alcanzar los citados récords productivos. “Estas cifras fueron consecuencia de la dedicación y el profesionalismo de los trabajadores de la central, quienes con el paso del tiempo siguen garantizando que todo el equipamiento se encuentre en óptimas condiciones”, asegura.
Si bien los caudales de agua han sido mayores que los de otras temporadas, remarca el excelente estado de las instalaciones, que vienen funcionando al máximo de su capacidad sin grandes inconvenientes. “El mayor mérito de los empleados de Salto Grande pasa efectivamente por mantener las máquinas en buen estado para seguir produciendo energía”, subraya.
Asimismo, Garamendy destaca el apoyo de la ciudadanía, que en la década del 90 evitó que la CTM fuera privatizada. “Afortunadamente, los resultados de esta gestión se están traduciendo en una excelente administración de los recursos para todos”, completa.
Crédito aprobado
El año pasado no fue precisamente uno más para Salto Grande ya que, además de haber superado sus mejores marcas de generación hidroeléctrica, la CTM consiguió la aprobación de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar la fase preliminar de la ampliación de la represa. El préstamo–por un total de u$s 1,36 millones no reembolsables– se suma a los u$s 340.000 invertidos hasta el momento a fin de completar los análisis de factibilidad de la obra.
“Estos estudios tienen un plazo de ejecución de 24 meses. La idea es incrementar la capacidad de generación y, además, mejorar la eficiencia de la central”, reveló a este medio un directivo del BID, quien resaltó el respaldo financiero que dicha entidad le prodigó al emprendimiento desde sus comienzos.
Debe recordarse que, en 2009, la CTM decidió extender la vida útil de Salto Grande mediante la adquisición de 14 nuevas turbinas. Tras haber visitado Rusia, Ucrania y China, los máximos responsables de la central hidroeléctrica delinearon un plan de actualización de su casa de máquinas. En función de su puesta en práctica, la nueva tecnología promovió la modernización y repotenciación de todo el complejo.
En marcha oficialmente desde 1979, Salto Grande es un emblema de la integración energética en el Cono Sur: explica ni más ni menos que un 50% del suministro eléctrico en Uruguay y un 7% en la Argentina.
Ubicado aguas arriba de la localidad entrerriana de Concordia, es el mayor embalse artificial argentino. El complejo fue, también, el primer aprovechamiento hidráulico de uso múltiple en toda Latinoamérica.
Un poco de historia
La construcción de Salto Grande comenzó a planificarse en 1938, cuando se efectuaron los primeros estudios y mediciones del terreno en una zona fluvial compartida por Uruguay y la Argentina. Ocho años después, en 1946, se firmó un convenio binacional por el que se constituyó la CTM, integrada por igual número de representantes de ambos estados.
De todos modos, la obra propiamente dicha recién se inició en 1974. Cinco años más tarde, el gigantesco embalse comenzó a generar electricidad para el Sistema Interconectado Nacional (SIN).
Salto Grande se localiza en el curso medio de la zona denominada Ayuí (voz que en guaraní significa ‘agua que corre’), cerca de las ciudades de Concordia y Salto, situadas en la Argentina y Uruguay, respectivamente, a 470 kilómetros de Buenos Aires y a unos 520 de Montevideo.
El promedio anual de producción energética de la represa representa un 17% más que la energía prevista originalmente en su diseño (alrededor de 6.700 Gwh). Hasta el año pasado, la temporada de mayor producción del recurso energético en Salto Grande había sido 1990, cuando se obtuvieron 11.136 Gwh.
En términos de generación, el caudal ideal del río Uruguay debería oscilar en torno a los 8.300 metros cúbicos (m³) por segundo. Vale destacar que cuando ese volumen es inferior, la producción energética desciende y pueden producirse sequías, lo cual afecta a las poblaciones ribereñas que consumen agua del río. Cuando es superior, en tanto, resulta necesario abrir el vertedero del complejo. Sucede que, para producir energía, por las máquinas pasan unos 8.400 m³ por segundo (cerca de 9.000 m³ en condiciones de sobrecarga). ?
Fuente: Revista Petroquímica



